¿LA BIBLIA CONDENA LA HOMOSEXUALIDAD? ¿Y QUÉ OTRAS COSAS CONDENA?
1. La famosa discusión
Hay una escena memorable de la serie estadounidense The West Wing. El presidente ficticio Josiah Bartlet conversa con una dirigente religiosa que utiliza Levítico para condenar las relaciones homosexuales.
Bartlet no responde diciendo que el texto bíblico no exista. Hace algo mucho más incómodo.
Le pregunta qué debería hacer entonces con otras normas que aparecen en los mismos libros de la Biblia.
¿Puede un padre vender a su hija como esclava?
¿Debe morir quien trabaje durante el sábado?
¿Qué ocurre con las prohibiciones alimentarias?
¿Qué hacemos con las normas acerca de tejidos, cultivos, animales impuros y antiguas penas religiosas?
2. ¿Qué dice realmente Levítico?
Sería poco serio negar que ese texto existe.
También existe Levítico 20:13, donde vuelve a aparecer la prohibición y, dentro del antiguo sistema jurídico-religioso de Israel, se prescribe una pena extremadamente severa.
Por eso tampoco resulta intelectualmente correcto afirmar simplemente: «La Biblia nunca condena las relaciones homosexuales». Sí existen textos bíblicos utilizados durante siglos precisamente para sostener esa condena.
Sin embargo, reconocer que un texto existe no resuelve todavía el problema moral.
3. Porque Levítico condena muchas otras cosas
El asunto comienza a complicarse cuando dejamos de leer únicamente el versículo relacionado con la sexualidad y observamos el conjunto de leyes de la Torá.
Trabajar en sábado
Éxodo 35:2 establece una pena de muerte dentro del antiguo Israel para quien realizara determinadas labores durante el Sabbath.
Comer cerdo
Levítico 11 clasifica al cerdo entre los animales que los israelitas no podían consumir dentro de las normas alimentarias de pureza.
Mezclar semillas
Levítico 19:19 prohíbe sembrar determinados tipos de semillas mezcladas en un mismo campo.
Mezclar tejidos
El mismo pasaje contiene una prohibición relacionada con determinadas mezclas de materiales textiles.
Esclavitud
Éxodo 21 regula una sociedad en la cual existía la esclavitud y contempla incluso el caso de una hija entregada como sierva.
Animales impuros
Numerosos animales son clasificados como puros o impuros dentro del sistema ritual israelita.
4. Entonces aparece la gran pregunta
Esta es la verdadera discusión.
Y tiene un nombre: hermenéutica.
La hermenéutica es, sencillamente, el arte y la disciplina de interpretar textos.
Toda persona que lee la Biblia interpreta.
También interpreta quien afirma: «Yo no interpreto; simplemente hago lo que dice la Biblia».
Porque inevitablemente tendrá que decidir qué mandamientos corresponden a una determinada época, cuáles eran ceremoniales, cuáles pertenecían al antiguo sistema jurídico israelita y cuáles considera moralmente universales.
5. La respuesta tradicional del cristianismo
Sería injusto presentar a todos los cristianos como personas que simplemente escogen arbitrariamente algunos versículos.
Durante siglos distintas corrientes cristianas han desarrollado criterios teológicos para interpretar las leyes del Antiguo Testamento.
Una clasificación tradicional distingue entre:
| Tipo de ley | Función | Interpretación cristiana tradicional |
|---|---|---|
| Leyes ceremoniales | Sacrificios, pureza, alimentos, culto. | En muchas tradiciones se considera que dejaron de ser obligatorias con el nuevo pacto cristiano. |
| Leyes civiles | Organización jurídica y política del antiguo Israel. | Generalmente no se consideran legislación directamente aplicable a los Estados actuales. |
| Leyes morales | Principios considerados relacionados con el comportamiento humano. | Muchas corrientes sostienen que mantienen vigencia. |
Desde esa perspectiva, un cristiano conservador puede argumentar coherentemente que no tiene obligación de observar las antiguas restricciones alimentarias, pero que determinadas prohibiciones sexuales continúan siendo moralmente vinculantes.
El problema filosófico aparece inmediatamente:
Esa clasificación constituye ya una interpretación teológica.
6. ¿La Biblia habla realmente de «homosexualidad»?
Aquí debemos introducir otra precisión fundamental.
La palabra moderna homosexualidad normalmente describe una orientación sexual relativamente estable: una persona siente atracción afectiva y sexual predominantemente hacia personas de su mismo sexo.
Ese concepto psicológico moderno no era una categoría utilizada por los escritores de Levítico.
Levítico describe determinadas conductas sexuales. No presenta una teoría psicológica de la orientación sexual humana.
Por tanto, existe una diferencia importante entre afirmar:
y afirmar:
No son exactamente la misma afirmación.
7. ¿Y el Nuevo Testamento?
El debate no termina con Levítico.
Los textos más citados suelen incluir:
Romanos 1:26-27, 1 Corintios 6:9-10 y 1 Timoteo 1:9-10.
Romanos representa uno de los textos más importantes dentro de la interpretación cristiana tradicional sobre las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.
Los textos de Corintios y Timoteo presentan además debates lingüísticos, especialmente alrededor de términos griegos como malakoi y arsenokoitai.
Algunas traducciones modernas han utilizado palabras relacionadas con «homosexuales», mientras determinados especialistas advierten que trasladar directamente conceptos sexuales modernos a vocabulario del mundo grecorromano puede ser problemático.
Esto no demuestra que Pablo estuviera aprobando las relaciones homosexuales modernas.
Demuestra algo metodológicamente más prudente: un texto antiguo debe comprenderse primero dentro de su mundo antes de utilizarlo para resolver un debate contemporáneo.
8. La Biblia condena mucho más que conductas sexuales
Cuando el debate religioso se concentra casi exclusivamente en sexualidad podemos perder de vista una realidad extraordinaria:
La Biblia dedica enormes cantidades de texto a cuestiones relacionadas con la justicia, la riqueza, los pobres, la explotación, la arrogancia, la mentira y el abuso del poder.
Los profetas bíblicos atacan repetidamente a sociedades que practican rituales religiosos mientras permiten la injusticia.
Amós denuncia una religiosidad llena de ceremonias pero vacía de justicia.
Isaías cuestiona el culto que no produce transformación moral.
Jesús dedica una enorme atención al dinero, la misericordia, la hipocresía, el juicio, el poder y la relación con los pobres.
9. El peligro de utilizar la Biblia como espejo
Existe un peligro que afecta tanto a conservadores como a progresistas: buscar únicamente los pasajes que confirman aquello que ya creíamos antes de abrir el libro.
Un creyente conservador puede recordar perfectamente Levítico 18:22 y olvidar los numerosos textos contra la explotación económica, la arrogancia o la indiferencia frente al pobre.
Pero un lector progresista también puede citar continuamente «no juzguéis» y olvidar que el mensaje de Jesús contiene exigencias morales extraordinariamente duras.
Todos podemos convertir la Biblia en un espejo.
Miramos sus páginas y terminamos encontrando exactamente nuestra propia cara.
10. El argumento de Bartlet es brillante, pero no demuestra todo
La escena de The West Wing funciona extraordinariamente bien contra una lectura selectivamente literal de la Biblia.
Pero sería un error convertirla en esta conclusión:
Eso tampoco se sigue lógicamente.
Que un antiguo código contenga normas que dejaron de aplicarse no demuestra que todos sus principios sean necesariamente inútiles.
Lo que demuestra es que necesitamos algo más complejo que simplemente señalar un versículo.
Necesitamos contexto.
Historia.
Lingüística.
Teología.
Filosofía moral.
Y, sobre todo, criterios coherentes.
Entonces, ¿la Biblia condena la homosexualidad?
La respuesta más rigurosa no cabe cómodamente dentro de un sí o un no.
Sí existen textos bíblicos que condenan determinadas prácticas sexuales entre personas del mismo sexo. Negarlo sería falsear el texto.
Pero también es correcto señalar que los autores bíblicos no estaban utilizando nuestra categoría psicológica moderna de orientación homosexual.
Por eso afirmar simplemente que «la Biblia condena a los homosexuales» puede ocultar cuestiones históricas, lingüísticas y teológicas mucho más complejas.
11. Y todavía queda una pregunta más importante
Incluso suponiendo que estableciéramos exactamente lo que quiso decir un escritor bíblico hace dos o tres mil años, todavía faltaría una pregunta:
Responder: «Porque está en la Biblia» no resuelve completamente el problema.
Porque entonces tendríamos que explicar por qué ese mismo razonamiento no obliga también a recuperar otras normas bíblicas abandonadas hace siglos.
Debemos explicar qué principio permite distinguir unas de otras.
Ese principio puede ser religioso.
Puede ser filosófico.
Puede ser histórico.
Puede ser moral.
Pero tiene que existir.
La pregunta que realmente importa
Quizá la discusión más interesante no sea simplemente:
«¿Qué dice la Biblia?»
La pregunta verdaderamente difícil es:
«¿Cómo decidimos qué significa hoy aquello que dice la Biblia?»
Porque nadie llega a un texto de miles de años completamente vacío. Todos llevamos nuestra cultura, nuestra educación, nuestra época, nuestros prejuicios, nuestras esperanzas y nuestras convicciones.
La lectura verdaderamente seria no consiste en encontrar rápidamente un versículo que destruya al adversario.
Consiste en tener el valor intelectual de preguntarnos si estamos interpretando el texto con el mismo rigor cuando nos favorece y cuando nos incomoda.
Porque existe una diferencia enorme entre permitir que un texto antiguo cuestione nuestras convicciones y utilizar ese texto como arma para confirmar convicciones que ya poseíamos.
Y quizá allí se encuentre el verdadero problema:
A VECES NO UTILIZAMOS NUESTRAS CREENCIAS PARA INTERPRETAR LA BIBLIA. UTILIZAMOS LA BIBLIA PARA JUSTIFICAR LAS CREENCIAS QUE YA HABÍAMOS ELEGIDO.
Vichada Sí Aprende
Bible Odyssey – Society of Biblical Literature: estudios académicos sobre sexualidad, terminología griega e interpretación de los textos bíblicos.
Illicit Sex: Word Study – Bible Odyssey
BibleGateway – consulta de textos bíblicos
Imágenes: Wikimedia Commons.
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